Hay una verdad incómoda flotando sobre la transición política en el vecino país del sur. Gabriel Boric, Presidente de Chile, ha dejado el palacio presidencial con una hoja de balance que few leaders would ever want to see. Según los datos publicados este domingo 8 de marzo de 2026 por Cadem Plaza Pública, el saldo es brutalmente claro: solo un 29% de la ciudadanía ve su gestión como buena o muy buena. Es, sin exagerar, el peor resultado para un presidente saliente desde el retorno democrático en 1990.

La noticia llega justo tres días antes de que se realice el cambio de mando programado para el miércoles 11 de marzo de 2026. Pero ¿qué significa realmente esa cifra? Lo curioso es que no estamos hablando de un despiste temporal, sino de una percepción consolidada hacia el final de cuatro años complejos. La nota promedio cerró en 3,7 puntos sobre 10, una calificación que en cualquier sistema académico pondría al ejecutivo fuera del examen final.

Un contraste histórico con las gestiones anteriores

Para entender la magnitud de este dato, hay que mirar hacia atrás. Los registros muestran que los gobiernos más valorados por los ciudadanos fueron los de Sebastián Piñera. Tanto su primer periodo (con un 68% de aprobación) como el segundo (53%) superaron con creces los resultados actuales. El dato es revelador: en febrero de 2022, cuando Piñera aún era presidente, un 42% aprobaba su gestión, lo cual ya parecía bajo, pero ahora se antoja generoso comparado con el cierre de Boric.

Tampoco podemos olvidar a Michelle Bachelet. Su primer mandato terminó con un 52% de valoración positiva, más del doble que el actual. Esto plantea una pregunta inevitable: ¿ha cambiado el criterio de los votantes o la exigencia de rendimiento? La respuesta probable es una mezcla de ambos factores, agravada por un contexto económico global difícil y tensiones internas que marcaron esos últimos meses en particular.

Lo que funcionó y lo que colapsó en la agenda pública

No todo fue negro en los informes. Aquí está el detalle interesante: si hubiera una carrera por zonas, ganaría transporte. Un 53% de los encuestados reconoció trabajo positivo en infraestructuras y movilidad. Le sigue medioambiente con un 50%. Son áreas tangibles, donde la gente ve obras o medidas concretas. Por otro lado, las debilidades son estructurales y afectan directamente a la seguridad personal. Inmigración (24%), lucha contra el narcotráfico (25%) y combate a la corrupción (26%) se llevan los peores boletines.

Esta división es fundamental. Mientras la población parece aceptar mejoras técnicas en servicios básicos, pierde la confianza cuando siente que su seguridad física o financiera está en riesgo. Es el clásico dilema de prioridades electorales: ¿prefieres el planeta verde o dormir tranquilo por la noche? En esta ecuación específica, la balanza se inclinó pesadamente hacia la seguridad ciudadana, y ahí es donde la evaluación cayó en picado.

Lentes puestos en la nueva administración Kast

Lentes puestos en la nueva administración Kast

Mientras cierran las puertas de un ciclo, abren las de otro con expectativas dispares. José Antonio Kast asumirá el cargo el próximo 11 de marzo, y el clima previo es notablemente optimista respecto a su figura. El 52% de la población cree que al nuevo gobierno le irá "bien" o "muy bien". Es un efecto contraste potente: cuando termina algo mal, la esperanza tiende a inflarse artificialmente.

Las encuestas previas del 1 de marzo apuntaban incluso más alto, con un 57% confiando en que a Chile le irá bien bajo su liderazgo. La presión será enorme. El 66% de la gente espera cambios positivos en menos de un año, y un tercio quiere ver resultados en seis meses. Eso es tiempo récord para cualquier reforma estructural. Las prioridades que la gente pide son claras: Seguridad (57%) y Economía (35%). Si el nuevo ejecutivo falla en estos dos frentes, la curva podría ser tan pronunciada como la de su predecesor, aunque esto último sería especular demasiado pronto.

El factor legislativo y la sombra de la impunidad

El factor legislativo y la sombra de la impunidad

Hay otra capa añadida a esta historia que merece atención. En esas últimas semanas, el Senado aprobó en general un proyecto polémico para conmutar penas penales. La encuesta indica que el 83% de los consultados conocía la iniciativa, una cifra altísima de penetración mediática. Este tema fue criticado fuertemente por el oficialismo saliente y generado ruido ciudadano.

Aunque no es el único factor, la sensación de justicia incierta suma a la desconfianza institucional. Cuando los ciudadanos perciben que las consecuencias legales son flexibles, la autoridad del Estado se resiente. La ligera recuperación de la aprobación de Boric entre febrero y marzo (del 33% al 37%) sugiere intentos finales de gestión, pero el daño estaba hecho. La estabilidad mostrada en las últimas mediciones confirma que, al cerrar, la tendencia ya no subía ni bajaba drásticamente; simplemente estancada en terreno negativo.

Preguntas Frecuentes

¿Por qué se considera la gestión de Boric la peor desde 1990?

La encuesta Cadem revela una puntuación promedio de 3,7 sobre 10 y una aprobación global del 29%. Ningún presidente en el periodo democrático reciente ha terminado con cifras similares de desaprobación (53% malo/muy malo). Esta marca inferior histórica sitúa al gobierno en el extremo negativo de la escala comparativa establecida por los sondeos de plaza pública desde 1990.

Qué áreas políticas obtuvieron mejor valoración ciudadana?

A diferencia de la seguridad, el área de transporte obtuvo un 53% de aprobación, seguida por medioambiente con un 50% y desarrollo energético con un 44%. Estas zonas reflejan logros materiales visibles para los ciudadanos, que contrastan con la insatisfacción generalizada en temas de orden público y control de delitos.

Cuándo asumirán las nuevas autoridades en Chile?

El cambio de mando está programado para el miércoles 11 de marzo de 2026. En ese momento, José Antonio Kast tomará posesión de la presidencia. Las expectativas ciudadanas indican un porcentaje elevado de confianza inicial, esperando mejoras rápidas en seguridad y economía durante el primer semestre.

Cómo se compara esto con la gestión de Piñera?

Los mandatos de Sebastián Piñana mostraron evaluaciones significativamente superiores. Su primer periodo alcanzó un 68% de aprobación y el segundo un 53%, mientras que Boric cierra en 29%. Incluso considerando variaciones temporales en las métricas, la brecha numérica entre ambas administraciones es considerable en los indicadores finales de gestión.