La historia de Ricardo Gareca contra Ecuador es un rayo de esperanza para Chile en su camino hacia el Mundial. Durante su tiempo al frente de Perú, Gareca logró construir un respetable récord contra los ecuatorianos: tres victorias, tres empates y solo dos derrotas. Este desempeño es aún más resaltante si consideramos que desde un amistoso en 2019, Gareca no ha conocido la derrota ante ellos. Las victorias memorables incluyen un triunfo de 2-1 en las clasificatorias para el Mundial 2016 y otro 2-1 en 2021. Bajo su dirección, Perú no solo alcanzó el Mundial de 2018, sino varias semifinales de Copa América, consolidando una trayectoria envidiable.
Ahora, como director técnico de Chile, Gareca enfrenta un desafío diferente. Con un récord de cuatro victorias, tres empates y siete derrotas en 14 partidos, la presión aumenta. Desde que asumió el cargo en 2021, las altas expectativas han chocado contra realidades de un plantel en plena transición generacional y dificultades defensivas persistentes.
En esta ocasión, Gareca ha optado por una alineación 4-3-3 diseñando su estrategia alrededor de Brayan Cortés en la portería, Felipe Loyola como lateral derecho, Paulo Díaz en el centro de la defensa y Arturo Vidal en el mediocampo. El objetivo: contrarrestar el dominio del mediocampo ecuatoriano. Mientras tanto, el equipo dirigido por Sebastián Beccacece exhibe una defensa sólida, permitiendo apenas 0.38 goles por partido y manteniendo una racha invicta de seis partidos.
Este encuentro no es solo otro partido; es Chile aferrándose a su última oportunidad para seguir en la contienda de clasificación. Una victoria es indispensable para mantener vivas las esperanzas matemáticas de avanzar. Las decisiones tácticas de Gareca, ya sean en la alineación o sustituciones, estarán bajo el microscopio con una hinchada y un país pendiente de un resultado positivo. ¿Podrá Gareca replicar la magia de sus días en Perú y guiar a Chile a la recuperación necesaria?
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